viernes, 7 de agosto de 2009

CASTA DEL CASTELO I


Como parte de la familia Díaz proveniente de la casa del Castelo, situada en Sirgueiros, municipio de Incio en la provincia de Lugo, tuve el raro privilegio de vivir el periodo luminoso de la vida rural gallega a mediados del siglo pasado, una vida que ha desaparecido casi por completo no sólo en Galicia sino también en el resto de Europa. Hace unos años, hacia 2003, escribí una carta mis primos Juan, Maruja y Lola quienes residían entonces en el Castelo y en el Incio. Lo que tenía que decirles me parecía tan imposible ponerlo en palabras como callarlo y era al mismo tiempo sencillo y elemental. Transcribo a continuación y con cambios mínimos buena parte de esa misiva en la que intenté plasmar la enorme importancia del Castelo en mi vida. Uso el tiempo presente pues todo lo que dije entonces sigue siendo pertinente hoy y agrego algunas fotos de la época entre 1953 y 1956 en la que estuve tan cerca de la casa y su gente.
Empiezo por decir que casi no hay día que pase sin que me acuerde del Castelo. Esto es raro, porque ni he nacido ni me he criado en el Castelo. Se puede entender que mi padre Luis o mi primo Manolo, emigrantes gallegos, nacidos y crecidos en tierras del Incio, hayan sentido siempre aquella espuela agridulce de la morriña y la saudade.
En la foto de abajo aparece la portada de la autobiografía de mi padre, significativamente intitulada “Añoiranzas” (1989), con la imagen del Castelo como referencia tangible de su morriña de emigrante.
José Luis Díaz Gómez
Ciudad de México 6 de agosto de 2009

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