Hoy me propongo contar la historia de Papá Juanito. Hubiese sido imposble sin la ayuda de Maruja, Dolores y Luz hijas de Rodrigo,pues yo no conocí al abuelo.
Nació en Sirgueiros- Incio en el año 1863. Hijo de José Díaz González y María Mendoza Sanjurjo. Tenía dos hermanos: María y Manuel María, éste último estudió farmacia en Santiago con un tio suyo que era canónigo en la catedral. Papá Juanito estudió para sacerdote en el seminario de Lugo, eran tiempos difíciles y su padre tenía que llevarle la comida en caballo a diario a Lugo que queda a unos 50Km de Sirgueiros.
Ya a punto de ejercer el sacerdocio se casó su hermana María con un comerciante y se fue vivir a Caldas de Reyes;como ella era la que estaba destinada a quedarse en la casa de sus padres con toda la hacienda, obligaron a Papá Juanito a regresar a la casa y abandonar el sacerocio muy a su pesar.
De vuelta a su casa en Sirgueiros se casó con Dolores (hija de Manuel González y Angela Dominguez)y se fueron a vivir a Incio donde nacieron sus 12 hijos; la casa de Sirgueiros (el Castelo) la dejaron en manos de unos caseros. En 1924 murió su esposa Dolores y él regresó al Castelo con sus hijos Luis, Rodrigo y su esposa Elvira.
En el año 1936 mataron a su hijo Manolo los falangistas por pertenecer al partido republicano. Según mis tias y mi madre que vivieron con él, desde entonces su rostro se volvió melancólico.Ese mismo año se llevaron preso a mi abuelo Rodrigo y él se fue a Samos a interceder por él ante el Abad del convento Padre Moure que era amigo suyo. Estos años marcaron para siempre a toda la familia que ya nunca volvió a ser la misma.
En la iglesia fueron expulsados del lugar que solian ocupar y el miedo fue haciendo presa en todos ellos conviviendo con él hasta hoy.
Sus nietos dicen de él que era muy cariñoso y culto en una sociedad mayoritariamente analfabeta, le gustaba mucho la lectura y siempre estaba al dia de los acontecimientos.
También dicen que tenía sus rarezas; en una ocasión que había muchas moscas en la casa porque los establos ocupaban la planta baja, no se le ocurrió mejor cosa que encender fuego en un manojo de pajas para espantarlas; en otra ocasión que tenía roto el pantalón pretendía que se lo cosieran con él puesto colocando un cartón entre la pierna y la tela para que no le pincharan con la aguja.
Su muerte en el año 1958 (12 de febrero) también dejó una huella importante en sus nietos. Enfermó dos días antes, lo visitó el médico sin darle demasiada importancia a su enfermedad, pero al tercer día pidió que viniese el cura, éste al verlo tan bien le dijo que se levantara de cama y que jugaban a las cartas como solian hacer, pero Papá Juanito insistia en recibir la comunión. El cura, sin embargo, se puso a jugar a las cartas con mi abuelo Rodrigo sin hacerle caso. El pobre hombre seguía insistiendo hasta que sus nietos se hicieron cargo de su petición y obligaron al cura a darle la comunión. Cuando llegó el cura a la habitación ya estaba tan mal que tragó la Hostia con dificultad, los bendijo a todos y murió.
Desde aquí hago una llamada a sus nietos y bisnietos para que cuenten lo que recuerdan de él o lo que han oído contar a sus padres.
Nació en Sirgueiros- Incio en el año 1863. Hijo de José Díaz González y María Mendoza Sanjurjo. Tenía dos hermanos: María y Manuel María, éste último estudió farmacia en Santiago con un tio suyo que era canónigo en la catedral. Papá Juanito estudió para sacerdote en el seminario de Lugo, eran tiempos difíciles y su padre tenía que llevarle la comida en caballo a diario a Lugo que queda a unos 50Km de Sirgueiros.
Ya a punto de ejercer el sacerdocio se casó su hermana María con un comerciante y se fue vivir a Caldas de Reyes;como ella era la que estaba destinada a quedarse en la casa de sus padres con toda la hacienda, obligaron a Papá Juanito a regresar a la casa y abandonar el sacerocio muy a su pesar.
De vuelta a su casa en Sirgueiros se casó con Dolores (hija de Manuel González y Angela Dominguez)y se fueron a vivir a Incio donde nacieron sus 12 hijos; la casa de Sirgueiros (el Castelo) la dejaron en manos de unos caseros. En 1924 murió su esposa Dolores y él regresó al Castelo con sus hijos Luis, Rodrigo y su esposa Elvira.
En el año 1936 mataron a su hijo Manolo los falangistas por pertenecer al partido republicano. Según mis tias y mi madre que vivieron con él, desde entonces su rostro se volvió melancólico.Ese mismo año se llevaron preso a mi abuelo Rodrigo y él se fue a Samos a interceder por él ante el Abad del convento Padre Moure que era amigo suyo. Estos años marcaron para siempre a toda la familia que ya nunca volvió a ser la misma.
En la iglesia fueron expulsados del lugar que solian ocupar y el miedo fue haciendo presa en todos ellos conviviendo con él hasta hoy.
Sus nietos dicen de él que era muy cariñoso y culto en una sociedad mayoritariamente analfabeta, le gustaba mucho la lectura y siempre estaba al dia de los acontecimientos.
También dicen que tenía sus rarezas; en una ocasión que había muchas moscas en la casa porque los establos ocupaban la planta baja, no se le ocurrió mejor cosa que encender fuego en un manojo de pajas para espantarlas; en otra ocasión que tenía roto el pantalón pretendía que se lo cosieran con él puesto colocando un cartón entre la pierna y la tela para que no le pincharan con la aguja.
Su muerte en el año 1958 (12 de febrero) también dejó una huella importante en sus nietos. Enfermó dos días antes, lo visitó el médico sin darle demasiada importancia a su enfermedad, pero al tercer día pidió que viniese el cura, éste al verlo tan bien le dijo que se levantara de cama y que jugaban a las cartas como solian hacer, pero Papá Juanito insistia en recibir la comunión. El cura, sin embargo, se puso a jugar a las cartas con mi abuelo Rodrigo sin hacerle caso. El pobre hombre seguía insistiendo hasta que sus nietos se hicieron cargo de su petición y obligaron al cura a darle la comunión. Cuando llegó el cura a la habitación ya estaba tan mal que tragó la Hostia con dificultad, los bendijo a todos y murió.
Desde aquí hago una llamada a sus nietos y bisnietos para que cuenten lo que recuerdan de él o lo que han oído contar a sus padres.

