Era grande y frondoso y con él se van los recuerdos de todo un siglo; vió nacer y morir a varias generaciones; fue testigo del trabajo duro y la vida de supervivencia de los años pasados, de la lucha de nuestros familiares que fueron presos o dieron la vida por una causa justa.
Símbolo del esplendor y decadencia del rural gallego pero no de "la casta del Castelo"(cito a José Luis) que sigue viva en todos nosotros.
Lo despedimos con cariño y con respeto como hemos hecho siempre con los familiares y amigos que nos han dejado. A todos ellos nuestro recuerdo siempre eterno.
Mª Ignacia, 20-09-2009

No hay comentarios:
Publicar un comentario